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Israel y Palestina. No hace falta ser paranoico para vivir aquí, pero ayuda

Del 23 de abril al 7 de mayo de 2006

Con Egipto a nuestras espaldas, cruzamos los aproximadamente 300 metros de “tierra de nadie”, y paramos en la pesada valla amarilla de acero, que nos impedía el paso, con una de esas barreras hidráulicas con forma de queso en la carretera. ¡Esta no es una frontera que puedas cruzar tipo “James Bond con prisas”! ¡Paramos! Pero en vez de israelíes, se nos acercó un sofocado miembro de la policía turística egipcia que acababa de darse cuenta de que unos turistas acababan de cruzar la frontera sin su ayuda. Supongo que su trabajo debía consistir en guiarnos por el caos al que llaman formalidades de la frontera egipcia, y por supuesto, había llegado demasiado tarde. Tampoco me acordaba de que aún llevábamos la matrícula egipcia.

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Egipto. ¡Caminando como egipcios!

¡De Londres a Ciudad del Cabo – De Ciudad del Cabo a El Cairo!

 

Del 18 de marzo al 23 de abril de 2006

Bueno, aunque parezca increíble, llegamos a Aswan, Egipto. Nunca fue parte de nuestro itinerario, pero al final, aquí estábamos, y sobrevivimos a las dos noches en una vieja barcaza de cemento que apenas estaba en condiciones para navegar. Nos hemos dado cuenta de que en realidad no merece la pena tener un plan demasiado fijo, ¡tan sólo hay que ir donde el viento y la burocracia te lleven! Bueno, una vez que maniobraron otras barcazas, barcos y un ferry para quitarlos de en medio del muelle, pudimos desembarcar. Creo que había bastante alivio entre nuestro grupo de intrépidos navegantes por experimentar la sensación de tener la tierra firme de nuevo bajo nuestros pies y ruedas. El trabajo de poner los vehículos en el muelle fue más fácil por la pendiente del muelle, y porque la tripulación tenía ganas de bajar a tierra, por lo que la barcaza fue posicionada y reposicionada para que pudiéramos irnos, y no había rampas con forma de plátano con las que lidiar. Nos despedimos de la tripulación, ¡y les dimos una pequeña propina por hacer que el mar no fuera nuestra tumba!

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Sudán, ¡Mark de Khartoum!

Del 23 de febrero al 18 de marzo

Tras por poco cruzar la frontera de Sudán antes de tiempo, los dos nos pasamos la choza de hierba camuflada que era el control de inmigración etíope, y sólo por un grupo de estafadores y cambistas que salieron corriendo detrás de nosotros parándonos en el puente, nos dimos cuenta del error.

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Etiopía, ¡TU!, ¡TU!, ¡TU! ¡TU! ¡Dame dinero!

Del 9 de enero al 23 de febrero de 2006

Tras las habituales formalidades de la frontera, cruzamos a Etiopía. No puedo explicar qué alivio fue estar de vuelta en el asfalto una vez más. Al llegar a la aduana, después de los habituales trámites de inmigración, descubrimos que justo había cerrado en ese momento para comer dos horas, ¡al parecer los domingos se cogen tres horas! ¡Este tiene que ser el único país de África en el que la aduana cierra para comer! Estábamos furiosos, pero qué puedes hacer, más que sentarte y esperar. ¡Por suerte, incluso los guías y los estafadores se iban a casa a comer! Así que puse a Grommet a la sombra, saqué las sillas, y tras un par de samosas, los dos echamos una cabezada tranquilamente. Tras el almuerzo de dos horas, los oficiales volvieron, diez minutos después pudimos irnos, y por fin nos pusimos en marcha.

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Uganda, la Kenia, El Cuento de los Dos Pavos

Del 21 de diciembre al 9 de enero de 2006

Tras cinco horas de dura conducción desde las Cataratas Sipi en Uganda, llegamos a la pequeña frontera en el río Suam. Las fronteras pequeñas son geniales, y habitualmente ofrecen las mínimas latas y molestias, pero llegar allí es habitualmente un verdadero infierno, y esta no fue una excepción. ¡Incluso había pensado pedir que nos devolvieran el dinero del “impuesto para la financiación de las carreteras” de Uganda! Después de unas breves formalidades, estábamos ya en carretera llana de costra dura bien nivelada que acabó dando paso al asfalto.

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Uganda, la Perla de África

Del 25 de noviembre al 21 de diciembre de 2005

Después de la pequeña frontera cerca de Kisoro, ya estábamos en Uganda. Esta no era mi primera vez en Uganda, pasé cuatro años en la capital Kampala con mis padres cuando era pequeño, en los 60, pero para Blanca sí era la primera vez.

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Ruanda, hispana en la niebla

Del 18 de noviembre al 25 de diciembre de 2005

No estábamos muy seguros sobre qué esperarnos de Ruanda, habíamos investigado un poco acerca del oscuro pasado del país, que al final había llevado al genocidio masivo en el que los hutus masacraron a miles de tutsis, pero eso fue hace ya más de diez años. El tribunal contra crímenes de guerra todavía está en marcha en Arusha, Tanzania.

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Tanzania, nos vamos de safari

Del 19 de octubre al 18 de noviembre de 2005

Salir de Malawi había sido fácil, pero entrar en Tanzania fue otra historia. Entre las dos fronteras cambiamos los kwachas de Malawi que nos quedaban por chelines tanzanos en una casa de cambio a una tarifa mucho mejor que en el mercado negro, lo cual nos sorprendió bastante. Después conseguí que Grommet se abriera camino por la maraña de camiones que estaban cargando y descargando mercancías en la frontera de Tanzania. Luego Blanca se unió a los tres grupos franceses para cumplir con las formalidades. Ya teníamos los visados, así que debería haber sido un proceso sencillo, y nos habríamos marchado. Hubo un poco de discusión por una licencia de importación de $25, los oficiales se negaban a aceptar que el carné era lo mismo. Los franceses no tenían ni visados ni seguro, por lo que siguieron varias horas de negociación antes de poder ponernos en marcha. Entonces los franceses se fueron por su lado, y nosotros continuamos con la familia Doiteau en cabeza, buscando un lago con un cráter volcánico, y unas cataratas que aparecían en su guía. Con Grommet a tope de combustible y provisiones, el pobre iba resoplando al intentar seguirle el ritmo a los franceses con su Nissan, colina empinada tras colina empinada. Creo que cuando volvamos, si es que volvemos, Grommet tendrá un transplante de corazón, tal vez un 4.6 litros V8 sirva. Bueno, no tardamos mucho en darnos cuenta por qué no hay muchos exploradores franceses famosos, ya que se paraban a preguntar el camino a cada lugareño que pasaba. ¡Supongo que no ayuda el hecho de que sólo unos pocos hablen inglés y aún menos “fronglais” (sic)! Al final, se vieron obligados a recurrir a un guía, bueno, en realidad a dos, ¡uno en el coche y otro de recambio atrás! Con la ayuda de los “guías” conseguimos encontrar las cataratas, pero ni rastro del lago. Había que pagar una pequeña cantidad para visitar las cataratas Kapalogwe, que los franceses se negaban a pagar. Finalmente conseguí convencerles para que pagaran aunque fuera algo como valoración de las cataratas y para preservarlas para otros. Las cataratas eran preciosas, y bien valían el precio de 0.50 libras por dos personas. Con todo el lío de la frontera y la búsqueda de lagos con cráteres, se estaba haciendo tarde, estábamos quién sabe dónde al final de un laberinto de pistas por el monte, y necesitábamos un sitio para acampar. El único lugar disponible era un claro delante de unas chozas de barro. Blanca y Eric se fueron a investigar la posibilidad de pasar la noche, pero volvieron enseguida, los vecinos no hablaban nada de inglés, ¡sólo suahili! Cuando era joven viví con mis padres en Uganda, y hablaba suahili bastante bien, pero eso era en los 60 y no lo he practicado desde entonces. Aún así valía la pena intentarlo, y ver si podía hacer trabajar a la vieja neurona. Para asombro de Blanca, conseguí expresar nuestras intenciones a los vecinos, y de hecho me entendieron, y decidieron dejarnos acampar. Mientras preparábamos la cena, observamos cómo ardía una gran parte del bosque por el valle, que se parecía más a una corriente de lava en la oscuridad. Qué pasa con los africanos y su entusiasmo por quemar todo lo que hay a la vista, si es que no están talando el bosque por la madera para quemar o por el carbón. Al final toda África acabará sin nada, a excepción de matorrales. No parece que haya inversiones de futuro, como la plantación de árboles, o por lo menos de los que se talan periódicamente.

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Malawi, cumpleaños junto al lago

Del 15 de octubre al 20 de octubre

Después de un año viajando por África, hemos llegado a la conclusión de que las fronteras pequeñas son mejores que las grandes, y que se pueden cruzar sin muchos líos. Normalmente los oficiales están encantados de recibirnos a nosotros los turistas, ¡en vez de vernos como una forma de aumentar sus sueldos! Y Lusuntha era una de estas fronteras, pero aún teníamos que encontrar un lugar para pasar la noche.

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Zambia, “Alquiler de 4x4s Livingstone supongo”

Del 12 de septiembre al 15 de octubre de 2005

Con la Mozambique de habla portuguesa a nuestras espaldas, ya estamos en un territorio más familiar, en la Zambia angloparlante. Pero como dicen aquí algunos, Zambia es un país en el que leen, escriben y hablan inglés, ¡pero no lo entienden! Por eso, lo de conducir y beber se lleva al pie de la letra, y sabemos de conductores a los que les paró la policía, les pidieron que salieran del vehículo, ¡y que se acabaran la cerveza antes de seguir…! Aquí también tienen radares trampa con los que te pueden pillar a más velocidad de la permitida, o si vas muy rápido, te dicen “bwana iba usted a toda velocidad”.

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Mozambique, primera parte

Del 22 de agosto al 12 de septiembre de 2005

Por fin la esperanza de un tiempo más cálido, playas arenosas, gente simpática y relajada, y la ocasión para descansar. Debo decir que a Blanca y a mí nos hacía mucha ilusión Mozambique, y que nos esperábamos algo como Angola, pero con carreteras un poco mejores, puesto que la guerra acabó aquí hace ya diez años.

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Sudáfrica y el final de la primera parte + Lesotho y Swazilandia

Del 11 de julio al 22 de agosto de 2005

Por suerte para nosotros, no todos los sudafricanos se habían ido de vacaciones, ya que  quedaban algunos que estuvieron el tiempo suficiente para que pasáramos la frontera, lo cual fue rápido, sin líos, sin regalos, y sin registros, así que fue todo lo sencillo y eficaz que cabría esperar, incluso tenían ordenadores, así que no tuvimos que escribir nuestros datos por triplicado. Ya nos estábamos acercando al final de la primera mitad de nuestro viaje.

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Namibia

Del 14 de Junio al 11 de Julio de 2005

Cruzamos la frontera por Oshikango, y entramos en Namibia, o debería decir “Nirvana”. La ciudad fronteriza en el lado namibio tenía todo aquello de lo que desgraciadamente carecía Angola, bancos con cajeros automáticos, gasolineras con gasolina, tiendas llenas de cosas a precios realistas, y no puedo dejar de mencionar unas carreteras fantásticas. Ah, casi se me olvida, estas carreteras tienen su precio, todos los vehículos con matrícula extranjera tienen que pagar un impuesto para la financiación de las carreteras, pero si comparas eso con el desgaste natural del vehículo, y de uno mismo, sería barato incluso si costara el doble, y como no teníamos que pagar visados, todo fue un ahorro. Con un poco de suerte, y de tiempo, puede que Angola sea así, cuando dejen de desaparecer billones de dólares que forran los bolsillos de algunas personas, y se utilicen para mejorar la infraestructura, es decir, las carreteras, la vivienda, el agua, y la higiene. Las buenas carreteras reducen el coste del transporte, lo que a su vez, hace que las cosas sean más baratas, y así se eleva el nivel de vida de la gente.

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Angola, ¡ojo con las minas!

Del 26 de abril al 14 de junio de 2005

Cruzamos la frontera por Luvo, así que ya estábamos en la propia Angola, con el campo lleno de minas, y con un problema mayor, la enfermedad de Marburg, una especie de Ébola que se puede contagiar por contacto con una persona infectada, por lo que tendremos que tener cuidado con quien conocemos y a quien saludamos, algo que puede resultar difícil, sobre todo en los pasos de las fronteras y en los controles de policía, en los que los oficiales tienen muchas ganas de entrar en contacto con los turistas. En lo que respecta a las minas, se han limpiado muchas zonas, pero siempre hay que estar alerta. Encontré lo que parecía ser un buen sitio para acampar justo al lado de la carretera, pero ya estaba ocupado por un caparazón vivo, y no había forma de saber qué más había por allí oculto. Blanca no tenía ningunas ganas de llevarse el caparazón como recuerdo. Después de esto, nos hemos acostumbrado a acampar junto a la carretera, con la esperanza de que no nos atropelle ningún camión mientras dormimos.

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Congo-Brazaville, Cabinda, Congo-Kinshasa y Angola. Por el “corazón de las tinieblas”

Del 2 al 26 de abril

Koen y Heidi me prestaron el libro “El Corazón de las Tinieblas”, y me lo leí antes de llegar al Congo. Joseph Conrad describe un impenetrable bosque que se extiende desde el mar hasta el interior del continente. Por desgracia, mucho ha cambiado en los más de 100 años que han pasado desde que se escribió el libro, todo lo que queda hoy es un enorme desastre ecológico y la destrucción de un ecosistema entero. La deforestación que empezó en Gabón ahora llega hasta el corazón del Congo, pero lo más triste es que continúa, y parece no haber ningún control. Afortunadamente, la cantidad de carne disponible en las carreteras se ha reducido un poco, me imagino que ya no queda nada que matar.

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Gabón

Del 20 de marzo al 2 de abril de 2005

Una pregunta rápida: ¿por qué los Toyotas Starlets y Corollas aquí en el África central llevan casi todos una baca porta esquís? Tal vez deberíamos haber traído cadenas para la nieve. Bueno, creo que estoy divagando un poco. Estamos en el país número 11, ya hace ocho meses que salimos de Londres, y seguimos de viaje. Ya tenemos todos los visados que nos hacen falta para llegar hasta Sudáfrica, además de los de Angola. Los visados se han dejado sentir en nuestro presupuesto, pero con suerte serán los últimos.   

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Camerún

22/02/2005-20/03/2005

Los puestos fronterizos aquí en África cada vez se parecen más entre sí, edificios deteriorados y barreras improvisadas, y si tienes suerte, una señal diciendo en qué país estás a punto de entrar, y siempre te toca una larga espera. Mientras, los de por allí van y vienen de un país a otro a su antojo. La frontera de Camerún en Ekang era otra de estas. Salimos de Nigeria, cruzamos un corto y tambaleante puente, y ya estábamos en Camerún. Después de los trámites de Inmigración, tuvimos que esperar a que alguien avisara al oficial de la aduana para que sellara el carnet. Ya era un poco tarde cuando, por fin, entramos en Camerún, por lo que teníamos que buscar algún sitio donde dormir, y rápido. Uno de los muchos lagos de la zona estaba bastante cerca, así que decidimos echar un ojo. El Lago Ejagham era un lugar precioso, en el que era difícil aparcar vehículos más allá del bosque, y nos inquietó un poco el viejo edificio de estilo colonial que había allí, pero al verlo desierto, nos tranquilizamos. También ayudó el hecho de que un hombre de negocios de uno de los pueblos de por allí estuviera bañándose con su hermana y su hija, y nos asegurara que era un lugar tranquilo y que no había ningún problema en acampar allí. Siempre es inquietante acampar cerca de la frontera, desde el punto de vista de la seguridad. Como teníamos calor y estábamos sudando, Blanca y yo decidimos darnos un baño en el lago, que para nuestra sorpresa, estaba muy caliente, casi como una bañera, lo cual era una gran diferencia en comparación con las habituales duchas frías, y además nos alivió un poco de las moscas que parece haber en estos sitios. Pasamos una noche bastante tranquila, hasta que a las cinco nos despertó un grupo de nueve tipos que merodeaban por allí. ¿Eran estos los ladrones y bandidos que nos temíamos?

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Nigeria

7/02/2005-22/02/2005

La entrada a Nigeria por Nikki fue rápida, tranquila y eficiente, y nada de lo que  esperábamos. Fue la primera vez que comprobaron nuestra tarjeta para la Fiebre Amarilla, registraron a Grommet en busca de frutas y verduras ilegales, y el oficial tomó nota de que llevábamos una lata de champiñones.

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Regreso a Bolgatanga y más allá 4-1-05

Salimos de Cape Coast con dirección a Accra en caravana con Judith y Ralf. Teniendo en cuenta que la carretera de la costa es una de las principales rutas hacia la capital, está en un estado lamentable, no es más que una pista asfaltada a través de los arbustos, aunque algunas partes están en construcción, que se parecen bastante a una pista dura. El pobre Grommet, al que el vigilante nocturno en Tamale había limpiado y aseado mientras dormíamos, estaba ya otra vez sucio. Lilli y Steffen nos mandaron un mensaje con las coordenadas GPS de su situación. Llegamos esperando encontrar horribles atascos, por los que Accra es famosa, pero por suerte, era domingo, así que todo el mundo estaba en una de las múltiples iglesias. Alrededor del 20% de la población de Ghana son musulmanes, el 80% son cristianos, y ¡el 100% creen en el vudú!

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PRIMERA PARTE: DE GHANA A ACCRA

Salimos del parque temprano, pero no sin antes ser testigos de cómo una enorme manada de elefantes atravesaba el campamento de camino al lago a bañarse, ¡vaya! De camino a la frontera paramos para comprar pan, y para conseguir algo de moneda de Ghana, 1 € = 12,000 cd, ¡tan sólo espero que la gasolina sea barata! Con este cambio, necesitaremos por lo menos 2,800,000 cds para llenar a Grommet, ¡qué miedo!

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Burkina Faso

Después de una pista muy dura, optamos por parar antes de la frontera, pero cometimos el error de aparcar demasiado cerca de la carretera, por lo que se nos unieron muchos espectadores, que parece que no agradaban mucho a los dos alemanes. Por nuestra parte, Blanca y yo nos pusimos con nuestras cosas, y a dar la bienvenida a los que iban llegando. Hubo un momento en que Blanca decidió abandonar la prudencia, y cogió una de las muchas bicicletas para darse una vuelta, lo que preocupó bastante a su dueño, e hizo mucha gracia a los que estábamos observando. Como suele suceder, nuestros espectadores se fueron al atardecer, pero volvieron a la mañana siguiente justo a tiempo para vernos recoger e irnos. En Koro, tuvimos otro paso de frontera sencillo y sin problemas, aunque tuvimos que pagar un poco en la Aduana por trabajar en sábado.

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Mali

La salida de Mauritania fue rápida y sencilla, tanto es así que en realidad no estábamos seguros de haber salido de Mauritania hasta que en un puesto de control de la policía me di cuenta de que los uniformes eran distintos. Tuvimos que ir a Nioro, la ciudad más cercana, para registrarnos en la Aduana y la Policía.

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Del sur de Mauritania a Mali

Nouakchott, la capital de Mauritania, es una ciudad sorprendentemente tranquila. Fuimos a dar una vuelta por el Market Capital y, aparte de pequeños líos con tipos que querían cambiar euros por la moneda local, no hubo ningún problema.

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Mauritania

Camping Mousaffir, Dakhla. Está lloviendo! Sí, nosotros tampoco nos lo creemos. Por suerte, conseguimos arreglar el pinchazo, revisar a Grommet, hacer la colada, y todo el lunes, cuando hacía demasiado calor para irse. Aquí conocimos a una pareja de alemanes, Lilli y Steffen, que están siguiendo una ruta parecida a la nuestra, pero en moto. Lilli tiene una KTM y Steffen una BMW.

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Dejamos Marruecos

Nos vamos acostumbrando a nuestra nueva vida errante, cargando y descargando a Grommet, montando y levantando el campamento mientras vamos de un sitio a otro, probando nuestros nuevos artilugios sobre la marcha, el generador, la tetera Kelly, que va muy bien, incluso con excrementos de camello, y el toldo y los lados, que  sobrevivieron a nuestra primera tormenta de arena!

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Destino África – Marruecos

A pesar de que el plan era irnos temprano, al final no salimos de La Cala hasta las 12 del mediodía, con dirección a Algeciras, y al ferry para Ceuta, en el Marruecos español.

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Nos vamos…

Después de un año de salidas fallidas, por fin estábamos preparados, y habiendo dejado mi trabajo, ya no había marcha atrás.

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