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Malawi, cumpleaños junto al lago

Del 15 de octubre al 20 de octubre

Después de un año viajando por África, hemos llegado a la conclusión de que las fronteras pequeñas son mejores que las grandes, y que se pueden cruzar sin muchos líos. Normalmente los oficiales están encantados de recibirnos a nosotros los turistas, ¡en vez de vernos como una forma de aumentar sus sueldos! Y Lusuntha era una de estas fronteras, pero aún teníamos que encontrar un lugar para pasar la noche.

Malawi, a diferencia de Zambia, es mucho más verde, las granjas de la zona parecían estar mejor organizadas, con todas las cosechas en filas muy ordenadas, o los campos arados en previsión de las próximas lluvias. Las aldeas constan de pequeñas casas cuadradas, en vez de cabañas redondas, y la carretera es buena por espléndida cortesía del gobierno británico. Encontré un sitio para acampar a poca distancia de la carretera, en un pequeño camino en el que pasamos una noche muy tranquila, en realidad, hacía bastante frío, después de Zambia, pues estábamos a mucha más altura. De nuevo, los vecinos del lugar no se fiaban mucho de los “muzungus” (hombres blancos) acampados en el monte, supongo que esperan que todos seamos ricos, y nos alojemos en hoteles de lujo.

Justo antes de salir de Lusaka, tuvimos noticias de la familia francesa que habíamos conocido en Mozambique, y decían que habían encontrado un sitio precioso junto al lago Malawi, y que nos estaban esperando. Eric cumple años el mismo día que Blanca, así que esperábamos una pequeña fiesta.

Antes de entrar en Malawi, recibimos varios e-mails de amigos preocupados en Europa que nos advertían sobre una hambruna en Malawi, para que nos aprovisionáramos bien. No estoy muy seguro de dónde está esa “hambruna”, pero parece haber muchas frutas y verduras disponibles junto a la carretera, y todas las tiendas de la zona parecían estar bien surtidas. Me imagino que es algo de propaganda del gobierno para que “Sir Bob” haga una visita ¡y deje una buena cantidad de dinero! De hecho, al cruzar la frontera para entrar en Tanzania, era alucinante ver la cantidad de reservas de maíz y arroz.

Después de una Zambia bastante llana, Malawi era en realidad bastante montañosa, con paisajes espectaculares. Llegamos a Mzuzu, la primera gran ciudad de nuestra ruta. Necesitábamos conseguir dinero local y gasolina, que a: está disponible, y b: es mucho más barata que en Zambia, a unas 0.50 libras el litro. Era domingo, y la guía no mencionaba que Mzuzu tuviera un cajero automático, por lo que previmos pasar la noche, pero para nuestra sorpresa, la ciudad tenía una buena cantidad de cajeros automáticos. Así que con dinero, gasolina, y una bolsa grande de patatas, seguimos adelante hasta caernos casi literalmente por la empinada escarpa del lago de color celeste.

Encontramos a la familia Doiteau en el Namiashi Resort, que está justo al sur de Chitimba, y estaban muy sorprendidos de vernos tan pronto, ya que esperaban que llegáramos el martes. A pesar de que el balneario era un poco africano y de que había visto tiempos mejores, el sitio era precioso, junto al lago, con dos árboles enormes dando sombra durante el día, y a dos libras por persona, iba bien en el presupuesto. Hablo de lago, pero con la arenosa ribera y las pequeñas olas de cresta blanca, parecía más el mar. El agua era bastante incitante, y tuvimos la tentación de darnos un baño, a pesar de la nada desdeñable posibilidad de contraer la bilharziasis. Una pequeña observación: toda el agua para beber y para ducharse viene del lago, y por lo general,                  ¡está sin procesar! Contraer la enfermedad es en realidad muy difícil de evitar, de todos modos, decidimos no bañarnos, ya que nuestros hígados ya lo estaban pasando bastante mal con la ginebra de la región, el ron, y la cerveza como para empeorar las cosas. Sin embargo, sí que conseguimos algo para tratar la bilharziasis mientras estábamos en Lusaka, ¡por si acaso!

El cumpleaños de Blanca fue una celebración en la intimidad, sólo con la familia Doiteau, pero lo pasó muy bien, y tuvo un par de regalitos de los hijos, lo cual estuvo bien, y además, tuvimos la visita de un grupo de monos velvet que nos tuvieron entretenidos mientras despojaban el árbol que estaba junto a nosotros de todos los mangos maduros. Tuvimos cuidado de tener el coche y la tienda cerrados ¡para evitar a los furiosos invitados poco gratos!

La familia Doiteau llevaba ya un mes junto al lago, así que una vez concluidas las celebraciones de cumpleaños, era hora de ponerse en marcha hacia Tanzania. Paramos a 50 km. de la frontera, en un camping en Karonga que parecía más un barracón del ejército o una prisión, pero estaba bien para pasar la noche, y de nuevo, muy barato. Aquí conocimos a más franceses, que iban al norte en dos Toyota Land Cruisers, lo que lleva a preguntarse por qué. Viajamos por el África occidental francófono con alemanes que no hablan mucho francés, y luego en el África oriental angloparlante parece que no encontramos más que franceses ¡que hablan muy poco inglés! ¡Supongo que esto hace más difíciles las cosas! Cuando estábamos en el campamento, mientras se ponía el sol, ¿qué pasó justo por detrás de los coches?, pues una jineta, que parece un cruce entre un gato y un zorro, de caza nocturna. Qué raro lo que se ve en los campings…

A la mañana siguiente a que los niños franceses acabaran su trabajo escolar, nos dirigimos a la frontera con Tanzania en Ibanda. Sentimos mucha lástima por Manon y su hermano Elie, que viajan por África con sus padres, imaginaros estar lejos de vuestros amigos sin poder huir del trabajo escolar, y con los padres a todas horas todos los días…joder, creo que yo habría durado como una semana antes de hacer la maleta e irme a las colinas.

Ibanda era nuestra primera frontera grande después de un tiempo, y ahora con tres coches franceses, y con todo el ajetreo, el bullicio y el lío, no había más remedio que aguantarse al sol y dejar que las cosas siguieran su curso natural.

Próxima parada: Tanzania…



Lago Malawi


Lago Malawi


Camping junto al lago


Hawai Five O


La chica del cumpleaños y el chico


Un invitado a la fiesta


¡Más lago!


¡Otro vestido africano!